jueves, 19 de noviembre de 2009

Exposición del Museo de la Brigada Naval

http://www.agendameperu.com/2009/10/20/grandes-batallas-de-la-guerra-del-pacifico/
Lugar:
Centro Cultural Ricardo Palma (Av. Larco 770, Miraflores)
Fecha:
Del 21 de octubre al 21 de noviembre 2009.
Horario:
De lunes a sábado de 10:00 am. a 10:00 pm.
Ingreso libre

sábado, 31 de octubre de 2009

Romería al monumento Grau 8/10/1909

XXX Aniversario de Angamos
Romería al monumento Grau
Ceremonia Patriótica en el Callao

En una forma sencilla á la par que solemne se realizó esta mañana la romería patriótica, que organizo la asociación “Pro Patria” (Pro Marina) para rendir un homenaje de recuerdo al 30º aniversario del memorable combate de Angamos, visitando el monumento levantado en este puerto al contralmirante Miguel Grau, el héroe de esta jornada.
Desde temprano se veía adornado con flores y ramas de laurel el monumento, y en el curso de la mañana, así como durante la ceremonia, fueron aumentando los aparatos florales, cruces, coronas, escudos, anclas y otros emblemas, compañeros é instituciones, por la grandiosa figura histórica de Grau.
Poco antes de las diez de la mañana llegó de Lima por la carretera, con su atalaje completo una batería de artillería de montaña al mando del comandante Salazar, que se estaciono en la cuadra del girón de Manco Capac comprendida entre la estación principal del Ferrocarril Central y la Plaza Grau.
Casi el mismo tiempo llegó también de Lima la banda del batallón de gendarmes, la cual á la cabeza de los colegios “Instituto Ingles”, “Instituto Callao” e “Instituto Chalaco” desfilo hasta colocarse en las avenidas del jardín que circunda el monumento de Grau.
Guardias de policía vestidos de parada formaban en derredor de la plaza y en el trayecto á la estación del central, por donde debía recorrer la comitiva que venia de Lima.
Los jefes y oficiales de la marina esperaban en la puerta de la estación vestidos de parada, así como los marinos sobrevivientes y los alumnos de la escuela naval.
A las 10 y media llegó de la capital un convoy que conducía a la comitiva conformada por miembros de las comisiones de Lima, jefes, caballeros particulares y bomberos”.
En la estación fueron recibidos por el prefecto de la provincia, el subprefecto, el capitán del puerto y gran numero de gente del pueblo. La comitiva se encaminó á la plaza Grau, que en ese momento presentaba un aspecto de inusitada animación. Los balcones y azoteas de las casas que le circundan se veían atestadas de familias de este puerto y de Lima y en toda su extensión la plaza estaba ocupada por un gentío no menor de 2,000 personas.
Situado convenientemente la comitiva en un claro abierto delante del monumento y mientras se iban colocando coronas enviadas por instituciones de Lima y de este puerto y por las tripulaciones de los buques escuadra, el señor Teodoro Elmore, en nombre y representación de la sociedad en pró de la marina, organizadora de la fiesta, tomó la palabra, pronunciando el discurso siguiente:

“La sociedad en pró de la marina cuyo objeto es que está tenga su apoyo en el corazón de los peruanos todos, nos ha enviado a colocar en este monumento de gloria como primer acto publico en honor de quienes se esforzaron en el cumplimiento del deber.
Con fe robusta en el porvenir aplastaremos el escepticismo y echaremos lazos solidarios entre las clases y sociedades todas para constituir un organismo de acción poderosa digno de Graú y sus compañeros. Señores viva la marina! Para que se nos respete.”
En seguida habló el joven don Ernesto León, en nombre de la juventud chalaca, en esta forma:
Señores:

“El heroísmo, magno sacrificio que condujo á Grau y los suyos á la inmortalidad y la gloria, se impuso á la admiración humana y es perdurable estimulo para nosotros. Constituye legítimo orgullo para el Perú y despierta el anhelo de ofrendar, en la hora de la prueba, la propia vida, en aras de la patria, imitando su noble ejemplo.
El infortunio no amengua el merecimiento de Grau, ni el de sus grandes hechos; sucumbió al impulso de grandiosa aspiración: no alcanzo su propósito; pero irradio esplendorosa luz, enalteciendo su nombre y el de la patria mas sublime es ante la historia; Aníbal sobre las ruinas de Cartago, que la apoteosis de Scipcion en el capitolio. Grau, sucumbiendo en la frágil nave en que se cifraban todas esperanzas, conquista mayor grandeza que la arrancada al Perú por sus eternos enemigos.
El predominio de la fuerza será siempre precario y en los pueblos en que germinan la abnegación y el valor, jamás podrá, enseñarse la conquista.
Para destruirla bastara tan solo cultivar esos ideales haciendo concurrir todas nuestras energías á la labor incesante del desarrollo de nuestras facultades intelectuales y físicas, en armónico concierto, dirigidas al aprovechamiento de todos los recursos que el civismo, el arte y las ciencias, ponen al alcance de los pueblos que aspiran a vivir libres y que saben educarse por esfuerzo propio. Es por esto señores, que halla digna vuestra ofrenda de hoy al héroe de Angamos. Las coronas que acabáis de colocar sobre el pedestal de este modesto monumento que consagro al Callao a nuestro ínclito y preclaro compatriota, habría sido pobre y pequeño homenaje, desvanecido en acto aislado; pero antes de que esas ramas de laurel hayan sido ofrecidas por vuestras manos, habéis hecho conocer que la juventud que dá este publico testimonio de culto patriótico á uno de sus héroes, tiene claro concepto del sagrado deber que le impone la conservación de la existencia nacional; declarando, en sencillo programa, que la asociación de todos las inteligencias y elementos técnicos; de todos los recursos de arte y el ingenio nacional, deben encaminarse resueltamente, á engrandecer el Perú, ennobleciéndolo.”
Los alumnos don Enrique Gomero, del “Instituto Chalaco” y don Cesar Morales del “Instituto Callao”, pronunciaron vehementes discursos patrióticos que fueron muy aplaudidos.

El ingeniero señor Carlos Velarde, miembro e iniciador de la Asociación en Pro de la Marina, tomó la palabra, expresándose en los siguientes y enérgicos términos que le valieron calurosos aplausos del gentío:

“Señores:
Día llegará en que la efemérides de Angamos sea solemnizada con toda la pompa que merece tan insigne epopeya. La aflicción ante el desastre irá cediendo al campo del entusiasmo que provoca el heroísmo, para celebrar este grandioso día, en que “el infortunio y la gloria se dieron cita en las soledades del mar…”
La naciente asociación en pró de la marina se ha limitado, hoy á improvisar esta sencilla ceremonia, y el comité agradece profundamente vuestro expontáneo concurso, porque lo considera como una manifestación de aliento para al obra magna que se ha atrevido á comprender.

Todos los hombres útiles, los pensadores, que no combinan las palabras sino ideas los hombres de acción, que no agotan sus energías en las conveniencias históricas, sino que quieren marchar adelante empujando el carro del progreso, sienten sinceramente la necesidad de incrementar la defensa material del país, porque no conciben la soberanía sin esfuerzo que la sustente.
No se habían borrado aun los regueros de sangre peruana derramada en los campos de batalla, cuando eminente republico nos decía en la fiesta de las escuelas:
“Abandonemos el romanticismo internacional y la fe en los auxilios sobre humanos: la tierra encarnece á los vencidos y el cielo no tiene rayos para el verdugo.”
Han pasado treinta años del desastre y venimos á presenciar el espectáculo de un pueblo insolente que arrastra nuestra bandera y rechaza el fallo dictado por el juez que él mismo había querido darse. Y en efecto, el fuego celeste no ha caído para confundir al ánimo pueblo ni á su menguado agitador. Y nosotros …..nosotros hemos sufrido y esperado para conseguir la aceptación pro-formula; pero modificando líneas y acomodando fronteras.
Por eso es que hoy la opinión publica se unifica para exigir una orientación franca hacia la defensa del territorio, un vigoroso empuje para adquirir elementos de combate, cuesten lo que cuesten, una vigorosa educación de libertad y civismo para nuestras generaciones crezcan altivas y viriles, para que nuestros gobiernos confíen y los extranjeros sepan que somos hombres y no carne de cañón ó humildes hospitalarios de los invasores.

La asociación de la Marina, lo diremos de una vez por todas, no quiere que se descuide la defensa terrestre. Si trabaja a favor de los elementos navales es porque son mas difíciles de adquirir y porque las necesidades del ejercito están mas al alcance del gobierno y del pueblo por el constante roce.
En cambio los que no somos marinos los que formamos la casi totalidad del país, estamos muy lejos de los barcos y no nos acostumbramos a pensar diariamente que del incremento del esta diminuta escuadra depende en gran parte la seguridad del estado, que cada uno de sus fierros es una áncora de salvación para el país y cada boca de fuego un vocero de la paz continental.

Señores: no desmayemos en la obra iniciada y vengamos de cuando en cuando, á tonificar el espíritu respirando el ambiente de los héroes. Hemos llamado á las puertas del patriotismo y un sin numero de voces nos han respondido con entusiasmo; sigamos adelante. La obra de los convencidos servirá para convencer á los incrédulos y la marina vendrá cuando el país quiera de todo corazón que venga!”
En nombre de la clase obrera hablo ardorosamente el señor Luis Hernandez H.
El contralmirante señor Villavicencio, actor importante de la campaña naval de la guerra del pacífico, tomo luego la palabra, siendo recibido con afectuosas demostraciones de los concurrentes y pronunciando este discurso:

“Señores:

Treinta años han transcurrido desde que el héroe de Angamos, contralmirante Miguel Grau, en formidable y desigual combate sucumbió cubierto de gloria, comandando el crucero “Huascar”, débil nave que lucho seis meses, contra la escuadra enemiga de acorazados; y sin embargo, día a día recordamos con orgullo y admiración aquella grandiosa epopeya, que formará época en los anales de los combates navales de todos los siglos.

Grau fue para el Perú su bravo y abnegado adalid en el mar, como lo fue en tierra el sublime Bolognesi, y será para nuestros jóvenes marinos valioso ejemplo que enseñará siempre como se lucha y cómo se muere por la patria.

La vida, señores, obedece a una reducida sucesión de latidos de nuestro corazón, cortísimo instante comparado con la eternidad del tiempo, transcurrido ese leve paso del hombre sobre la tierra.

¿Qué le queda aquí? Restos materiales que desaparecen, afectos que se debilitan y, al fin, la triste nada; pero no, no desaparecemos tanto, aun puede procurar por sus grandes hechos y bellas acciones, que la historia eternice su memoria haciéndole merecida justicia, lo cual es ya una merecida satisfacción, en medio de su precaria existencia. El hombre que se inspira en las eternas verdades de la ciencia y de la religión y que comprende que el cumplimiento del deber, nada existe sobre Dios y la patria, tiene conquistado el camino de la gloria, y derecho, al recuerdo de sus semejantes. Así, Grau, hombre de carácter, firme y lleno de fe en aquellos principios, no podía retroceder ante el imponente enemigo que se le presentara, nada le aterraba, poco le importaba latidos mas o menos de su corazón, y con valor jamás desmentido, con temerario arrojo, acomete el asombrado enemigo y cae destrozado, dejando sobre las aguas de Angamos estela enrojecida con su preciosa sangre.

Boileau ha dicho: “Morir por la patria, no es morir, es inmortalizarse” y Grau se inmortalizo.

No lamento pues señores, la muerte de este héroe; si en los primeros momentos vertí lágrimas de verdadero dolor, ahora me inspira un sentimiento bien diferente: lo veo tan grande en el templo de la inmortalidad, lo veo tan prominente entre los hombres, que me siento poseído de noble emulación: yo quiero una hoja desprendida de la corona que ciñe su erguida frente para conservarla como precioso talismán; quiero un rincón en su divina mansión; para contemplar su complacencia en momentos como este, en que un pueblo justiciero y entusiasta, rodea su monumento y lo llama su marino predilecto, y bravo defensor de la honra nacional.

Señores: Gloria a Grau y á sus valerosos compañeros, que como buenos cayeron a su lado; honra á los valientes tripulantes de aquella histórica nave cuyo combate hoy conmemoramos en vivo patriotismo, y llenos de fe en el porvenir.”

Por ultimo pronuncio un discurso patriótico el joven don Nicanor Moscoso y Villavicencio, en nombre del club atlético “Grau Nº1”. A las once de la mañana, terminó la ceremonia, reiterándose las tropas, los colegios e instituciones.

El monumento se hallaba materialmente cubierto de aparatos florales desde su base hasta la coronación.

Cada aparato llevaba sus respectivas tarjetas, que correspondían á los nombres siguientes:
Cruz: Dolores C. Viuda de Grau é hijos. Aparto floral, representando el pabellón nacional, del capitán de navío don Pedro Gárezon. Otro aparato floral con el nombre de Grau, que decia: “La escuela naval a Miguel Grau, cuyo augusto sacrificio servirá de inextinguible faro á la marina peruana, para mantenernos dignos de él, sublime encarnación del deber cumplido y poder conservar el honroso derecho de espirar á imitarlo.”

Coronas: Prefecto del Callao, concejo provincial del Callao, Rosa Mercedes Távara y hermano; Elvira R. de Santillana é hijos. Club Regatas “Unión”, con la siguiente inscripción: “A los defensores de la justicia y lealtad americana, que fueron inmolados á bordo del “Huascar” en 1879, por el principio de conquista en el nuevo mundo. Callao, octubre 8 de 1909”, liga de la defensa nacional, instituto chalaco, de las sociedades unidas del Callao, al héroe de Angamos contralmirante Grau, instituto “Callao”, Club atlético Grau Nº1, Asociación “Por patria”, de los buques de guerra nacionales y muchos otros.

Entre la numerosa concurrencia de Lima y de este puerto pudimos anotar los siguientes nombres:
Perfecto de la provincia, sub-prefecto, capitán de puerto, diputado de congreso por la provincia, doctor Miro Quesada; alcalde principal, contralmirante Carvajal (Sobreviviente), Villavicencio y Rasgada, capitanes de navío, señores Gárenzon (sobreviviente), Saldías, Mora, Asín, Ontaneda; id de fragata, Tizón (sobreviviente), Caballero y Lastres, León N.P., Buenaño; id. de corbeta, Bielich, Stiglich y todos los oficiales en servicio; señores C.A. Velarde , Oyague y Soyer, Aurelio Miro Quesada, Ortiz de Zevallos, Rafael Grau, Gianella, Sabogal, Arteaga, Comandante E.B. Ruiz y otros muchos.

Los marinos sobrevivientes del “Huascar”, Francisco Espiel, Modesto Buendía, Faustino Colán, Pedro Rodríguez, Alberto Medina, José Rivera, Francisco Aguilar, Santos Calderón, Miguel Balcázar, Nieves Espinoza, Eduardo Price, Ramón Galicia y Eleodoro Dávila, uniformados y llevando el pecho la condecoración que les otorgara la nación por los servicios prestados á bordo del “Huascar”.

Las sociedades humanitarias con sus respectivos estandartes democrático-filantrópicos. Marítima de auxilios mutuos, Amiga de las artes, Grau Marítima, Alfonso Ugarte y 5 Amigos hijos del Sol y comisiones de los Colegios de Lima, Guadalupe, Instituto de Lima, de la inmaculada y de Barres y el club “Miguel Grau” de este puerto y de la factoría de Guadalupe.

Las compañías de bomberos, menos la “Callao Nº1”, al mando de sus respectivos jefes y bajo la dirección del comandante general. El señor Juan Ortiz y Rodríguez representante de la asamblea de las sociedades unidas de Lima, que cerró el acto, improvisando un discurso que fue muy aplaudido.
(El Comercio. Edición de la tarde
Viernes Octubre 8 de 1909)
Peru Viano
Callao, 8 de Octubre de 1909.

(El Comercio. Edición de la tarde
Viernes Octubre 8 de 1909)

Miguel Grau

Intereses Generales
Miguel Grau
En el XXX aniversario del combate de Angamos
El combate de Angamos, fue la consigna del cumplimiento del deber que los esforzados tripulantes del monitor “Huascar” demostraron al mundo y á la Republica el 8 de Octubre de 1879. El secreto de la dolorosa cuanto infausta jornada de Angamos que no lo era para Grau que obedeciendo mandatos superiores no vaciló en sacrificar su vida que á sabiendas iba á darla cuando el 30 de septiembre de 1879 respondía al salir de Arica:
“Obedezco porque así lo impone mi deber; pero se que llevo al “Huascar” al sacrificio. Hiendo el “Huascar” su proa con rumbo al sur y … ” allá en las inmensas soledades del oceado se dieron cita el infortunio y la gloria” – como dijo elocuentemente monseñor Roca – el “Huascar” que personificaba al Perú entero salva el honor naval-militar con los albores del 8 de Octubre de 1879. Grau y sus esforzados compañeros debían morir y murieron, enseñando a morir por la Patria. Pero Grau quiere legar para honor de la marina, asombro de su enemigo y admiración mundial la sublimidad del heroísmo peruano y al comandante de la corbeta “Unión” le ordena espartanicamente:
“Sabe ud. su buque que yo puedo aquí cumpliendo mi deber” y entra al combate en la enconchada rada de Angamos, pudiendo decir a sus enemigos, como los gladiadores romanos: “Salve Cesar, los que vamos a morir te saludan” y la titánica lucha comienza. El “Huascar” es uno solo; vomita destrucción y muerte; pero cae en la desigual contienda que jamás han visto las tranquilas aguas del océano pacifico.
Descrito esta el combate con todos sus sangrientos episodios, en las páginas de la historia, poetas de patrióticos sentimientos y estro viril, lo han contado en sombros versos, artistas insignes inspirados en el heroísmo y la gloria del vencido lo han commerado en magnificas obra de arte.
Después de aquel funesto combate y perdido el “Huascar” sin capitular ni rendirse obtuvo Grau por propios, extranjeros, y por los enemigos á quienes combatió con hidalguía y nobleza el respeto y admiración de su heroico sacrificio.
Hoy es el XXX aniversario de la apoteosis del sin igual combate naval de Angamos, que como la guerra á que fue arrastrada el Perú mereció á sus provocadores el patriótico estigma del vate nacional C. A. Salaverry cuando execrándolos dice á la marina y el ejercito nacional.
“Vencidos ó vencedores en la palestra
De ellos será el baldón, la gloria es nuestra”.
El “Huascar”, débil esquife, combate contra acorazados y “capitular ni rendirse”, solo es tomado por sus enemigos convertido en cementerio flotante. Sus adversarios atónitos se consternan. Alla en los regiones de la gloria, las trompetas de la fama saludan al heroico barco entonando con perduración eterna:
“Huascar Huascar que de héroes eres tumba
El eco de tu cañón aun retumba”.
Gran encarnación de la hidalguía, perdona al débizil con enhiesta magnanimidad, arrancando su nobleza las armonías al poeta que extasiado le dice:
“Alma de acero, corazón de niño
Batio una escuadra, perdono al cousiño”.
Grau y sus compañeros, mártires ante el deber, por el honor de las armas peruanos entregan su alma a la inmortalidad y sus hechos á la historia. La poesía deifica, este heroísmo, entonando su salutación patriótica:
“Quiso darle á su patria una victoria,
Y Dios, por darle más, le dio la gloria”.
El Perú no olvida de Grau su heroísmo, medita en el pasado y cuando el dolor y el tiempo han hecho su obra, ve el presente el camino que le indica su diestra en la estatua que el pueblo del Callao ha elevado á su memoria y que exterioriza el “honor al valor desgraciado”.
Isabel García y Rios.
Nota: Los tres últimos pareados son del poeta nacional
P. Paz Soldan y Unanue

(El Comercio. Edición de la Mañana
Viernes Octubre 8 de 1909)

domingo, 18 de octubre de 2009

Romería Patriótica 8-10-1909

Hoy á las 10 de la mañana, se realizara la ceremonia patriótica delante del monumento de Grau, organizada por la “Asociación Naval en pró de la marina”, en conmemoración del 30º aniversario del combate de Angamos.
En tren de 10 y media del ferrocarril central, llegarán de Lima los miembros de la referida asociación, que se dirigirán formados á la plaza Grau.
Allí, pelotones de marinos de los buques de la escuadra, llevando una corona, se hallarán formados, delante de la subprefectura, en el orden siguiente: “Lima”, “Bolognesi”, “Chalaco”, “Iquitos” y “Grau”, por antigüedad de sus respectivos comandantes.
Estos pelotones al mando de sus respectivos guardias marinos desfilaran hasta ocupar la entrada N.O. del monumento, ó sea lo que corresponde al lado de la dársena.
Las comisiones de las diversas sociedades, la entrada que corresponde á la avenida San Román; los colegios, la que desemboca en la calle del Arsenal; y la de calle Manco Capac estará ocupada por las comisiones de Lima, marineros sobrevivientes del “Huascar” y particulares.
Las comisiones de bombas se situaran alrededor del monumento. Los contralmirantes, jefes sobrevivientes de Angamos y demás jefes oficiales de marina y el comandante y oficiales del grupo de zarpadores de artillería.
Además del discurso del delgado que ofrezca la corona, habrá otro de un joven chalaco. En nombre de la Asociación hablara el ingeniero señor Carlos Velarde. Asistirán al acto los hijos del contralmirante Grau, que han sido invitados.

El Comercio. Edición de la Mañana Viernes Octubre 8 de 1909.

EL HUASCAR

Angamos, 8 de Octubre de 1879. Es la fecha clásica de la gran epopeya americana, que se consumara en los aguas de Angamos, en ese trafalgar de la América del Sur, en que el espíritu de Nelson animara en la materia de Miguel Grau, se entrelazaron el 21 de Octubre de 1805 y el 8 de Octubre de 1879; fechas gramosas que marcan una hermosa estela de grandeza, de ejemplo y abnegación; cuyas luminosas proyecciones de heroísmo han cruzado los espacios de ambos hemisferios, alrededor del meridiano ecuatorial y alumbrados por los rayos del resplandeciente sol de los incas, como el símbolo que marca la fraternidad á los marinos del viejo y del nuevo mundo.
“El Huascar”; débil y pequeño barco, que tuvo siempre la envidiable suerte de ser tripulado por hombres de honor, trazo su glorioso estela en las aguas del Pacifico, ondeando nuestra querida bicolor.
“El Huascar” probo en Angamos su incompetencia para la pelea, dada la antigüedad de sus construcción; pero, probo también, que el arroyo de sus tripulantes haría inmortal su legendaria memoria.
La sangre del esforzado, teniente Jorge Velarde, en Iquique, al regar la cubierta del “Huascar”, sirvió de proemio para legendaria historia de ese barco. Lista la nave, para venir al Callao á limpiar los fondos, recibió orden de Zarpar al Sur á sorprender á uno de los blindados chilenos, que habían de estar fondeados en Mejillones de Bolivia; para lo cual había llevado dos torpedos “Ley”. Pero, al llegar a Iquique, se ordenó el desembarque de estos probablemente, porque no surtieron buen efecto cuando se trató de volar al “abtao”, en Antofagasta, en la noche que se cubrió de gloria al teniente Fermín Diez Canseco, quien vestido y hasta con abrigo se lanzo al agua con gran peligro de su vida, para desviar el torpedo, que, sin duda, por una incorrección, viró sobre el buque, amenazando volarlo.
El primer de octubre de 1879, zarpaba de Arica el “Huascar”, con rumbo al Sur, en convoy con la corbeta “Unión”, amaneciendo el 2 frente a Mejillones y siguiendo la derrota, marcando Antofagasta a las 12, y no entrando en el primero por estas al puerto franco. A las 9 y media a.m. del 3 faltaron empaquetaduras de la maquina, motivando esto una pequeña detención; después se hizo ejercicio de gobierno y artillería, siguiendo al Sur.
Marcando huayco, entra el “Huascar” á la caleta Sarcos, donde apresó al bergantín “Coquimbo”, que por no tener sus papeles limpios, fue remitido al Callao, al mando de teniente Larrea, de la “Union” y del guardia marina Rivera, del “Huascar”; siguiendo rumbo a Coquimbo, conde el contralmirante Grau, supo por un vapor ingles, que la escuadra enemiga estaba al norte; inmediatamente hizo rumbo al Oeste, enmendándolo después al norte y navegando sin novedad hasta el 7, que paro la maquina antes de entrar á Antofagasta, para recibir carbón de la “Unión”.
Con una clara luna entro el gallardo monitor á Antofagasta á la una de la madrugada del 8 de Octubre; noche fatal que hizo flamear el pendón chileno desde el Loa hasta Tumbes.
Después de registrar la bahía, navegando muy despacio y no encontrando enemigos salio el “Huascar” á las 3 y 30 a.m. formando nuevamente convoy con la “Unión” que lo esperaba afuera, siguiendo derrota al Norte.
Poco rato después se desviaron tres luces á proa; haciendo rumbo sur oeste y al despejarse el horizonte lo enmendaron hacia el norte, dejando atrás á la primera división chilena, que era la que perseguía al “Huascar”. Cuando fue reconocido el “Blanco” y demás Buques, el capitán García y García, que comandaba la “Unión”, como comandante general de la segunda división, se dirigió al oeste, alejándose unos 7 ú 8 millas, como indicando el rumbo de Salvación. Pero el “Huascar” envuelto por la división del comandante La Torre y con escaso andar acepto combate.
A las 6 a.m. el vigía de cofa anuncio un humo a proa; subió el teniente Garezon y dijo, primero “vapor alemán y, en seguida, no el “Cochrane”, la segunda División.”
Antes de encontrar al “Cochrane” el comandante mando limpiar los tubos de la maquina y navegó despacio. El destino estaba en contra y cuanta precaución se tomo resulto contraria.
Siguió ya a toda maquina navegando siempre al norte y muy pegado a la costa.
Si el “Huascar” solo hubiera tenido al frente á Galvarino Riveros, hubiera rebasado punta Angamos; pero el comandante La Torre, que maniobro con inteligencia hizo rumbo a la punta indicada, en vez de enderezar la proa al “Huascar”; de tal manera que antes de darle caza, el “Monitor” se le darían a el, hasta juntarse, como sucedió, antes de llegar el Vértice del ángulo que formaban sus estelas.
Cuando el comandante Grau comprendió que el combate era ineludible mandó tocar zafarrancho de combate; el titán de Palacios-estaba de guardia.- La “Unión”, pegada al costado de estribos del “Huascar”, no recibió orden alguna y lo acompaño hasta de afianzar el pabellón.
Entonces el comandante Aguirre, segundo jefe del buque, hablo en ingles y en español á los que dotaban la torre de combate, repitiendo los palacios de Nelson en Trafalgar!
¡El inmortal Aguirre! Las ondas del pacifico siempre repercutirán su voz! …….
¡Palacios, en la torre, micrómetro en mano avisaba las distancias ….. 2,200 metros! Y la voz de fuego dada por el comandante Grau se dejó oír: la primera detonación fue secundada por un valiente de cañete, Pedro Unánue, Patron de la Chalupa del comandante, que de un tirón de la driza hizo desplegar con orgullo la bandera mas heroica que han visto las aguas del pacifico, bandera heroica que hecha trizas; no fue armada, a pesar de que solo, la impotencia nos privara de la victoria.
El “Cochrane” siguió sin bandera hasta hecho 6 disparos de la torre del monitor; mandando después una andamada, que paso por alto, al afianzar su pabellón.
La segunda había penetrado al sollado de la torre, los Pellisien habían perforado el blindaje, estallando dentro y matando á un guardia marina y cuatro marineros.
El “Blanco encalada” no había entrado todavía en combate; Galvarino Riveros había demorado la caza, esperando á la Torre.
Poco rato después, el alma de un martir de la Patria, destrozando su torre, voló á la mansión de los héroes. ¡Grau había muerto!
Aguirre recibe aviso y asume el mando. Los chilenos deben venerar la corredera del cañón de la izquierda de la torre del “Huascar”, donde cayo examine uno de los marinos mas bravos que ha surcado las aguas del Pacifico. El nombre de Aguirre debe ser esculpido en letras de oro….
Apenas tomó el mando el comandante Aguirre, el alférez, Ricardo Herrera, otro valiente oficial, le indicó, golpeando una mano con otra, que embistiera con el espolón; Aguirre se rió y mando forzar la maquina y poniendo toda la caña a babor, se fue el “Huascar” sobre el “Blanco”; pero sin gobierno, pasando tangente a el, que cerraron las puertas de su batería de babor.
En el combate de Angamos no hubo tiempo de guarnir la rueda de combate y que gobernando con los palanquines de las piezas de cubierta transmitíanse las voces de mando por el callejón de estribos; pues el otro estaba sirviendo de depósito. Naturalmente esta circunstancia agregada á la de recibir á cada instante multitud de proyectiles, que saltando los pernos hicieron caer las planchas de popa, malograron las intenciones de los bravos merinos de estrellas el “Huascar” contra uno de los blindados. El combate se generalizo de una manera tan terrible, que era casi imposible mantenerse de pie.
Carlos Tizón, el valiente guardia marina que estaba en la cofa, cartaba los “hombres de mañana”, de la Marsellesa, dando vuelta al manubrio de la ametralladora que estaba a su cargo; todos los oficiales y aún los médicos, se disputaron los puestos de mas peligro en ese grandioso día. Canseco, como un León, en cubierta, manejando los antiguos cañones de 40; Santillana disparando la pieza de la cara izquierda de la torre, casi exámine; mientras Meliton Rodríguez era destrozada al tomar una puntería con el cañón de la derecha. Cayo en titánica y homérica lucha Elías Aguirre; reemplazándolo Garezon, marino sin miedo, ese páez peruano que no retrocedía ante nada, cuando ya era imposible la lucha; las cigüeñas de la torre estaban interrumpidos, los cañones de cubierta hechos pedazos, la guarnición que tan heroicamente se había portado, no tenia ya ni jefes ni soldados; Ugarteche y Bustamante heridos. ¡Una hecatombe completa!
En los últimos momentos de combate, Garezón y Herrera, que se disputaban el mando: la bravura de canales, que dejo el estuche para convertirse en sirviente de pieza, ávara herido; Dominguito Valle Riestra, el guardia marina niño….todo era estéril!
¡Gloria y eterna gratitud guarda la Patria agradecida á la heroica dotación que tripuló el legendario monitor “Huascar!”
Angamos es la consumación de la gloria y la apoteosis de la grandeza. Solo los hombres que están empapados en los esplendorosos conceptos de la ciencia y de la humanidad, pueden realizar hechos de tanta magnitud; en que ni la esperanza de la vida, ofrecida por sus vencedores, ni la muerte con todos los horrores del martirio, pudieron sustraerlos de las glorias que debían conquistar para el honor de su bandera en tan desigual combate.

Maximiliano Otihuara
El Comercio. Edición de la mañana Viernes, Octubre 8 de 1909